lunes, 29 de julio de 2013

ALTERNATIVAS PARA LA CARNE


Para alimentarse de forma sana y saludable no es necesario el consumo de carne. Aunque es un producto rico en proteínas y minerales como el hierro, el zinc, el fósforo o el calcio, existe una gran cantidad de personas a las que no les seduce la idea de comerla. No hay que alarmarse: hay una gran cantidad de alimentos que pueden sustituir su presencia en la dieta, además de aportar una cantidad similar de nutrientes beneficiosos para el organismo. Sólo hay que conocerlos y comenzar a incluirlos en la rutina diaria.



Frutos secos

Los frutos secos como las almendras, las nueces, el pistacho o los dátiles constituyen una importante fuente de proteínas, nutrientes y vitamina E. Consumirlos ayuda a sustituir de una manera saludable a la carne. Además, las grasas insaturadas que contienen son muy beneficiosas para el organismo y aportan una considerable cantidad de fibra, lo que ayuda a estimular el movimiento intestinal. Los frutos secos pueden ser un gran acompañante en las comidas y suponen un compañero ideal para las salsas, los arroces y las pastas, aunque se pueden comer solos perfectamente.
Legumbres
Otro grupo de alimentos ricos en proteínas son las legumbres. Productos como las lentejas, los frijoles y los guisantes presentan entre el 20% y el 25% de su peso en proteínas. Su presencia es casi indispensable en muchos platos y pueden ser acompañantes tanto en recetas veraniegas, como ensaladas, o el eje principal sobre el que gire un plato de cuchara. Además de todo esto, son alimentos que pueden conseguirse fácilmente y se cocinan en muy poco tiempo. No suelen gozar de muy buena fama, pero lo cierto es que con ellas se puede olvidar fácilmente a la carne y elaborar comidas deliciosas.
Huevos
Es una de las alternativas que cualquier persona que quiera huir de la carne debe tener en cuenta. Los huevos son una gran fuente de proteínas y suelen ser habituales en la dieta de aquellos que acuden al gimnasio. El único cuidado que se debe tener es el alto grado de colesterol que genera un gran consumo de ellos, pero manteniendo un control no hay ningún tipo de problema. Lo bueno de este producto es la cantidad de variaciones que se pueden hacer de él para comerlo. Delicioso en una tortilla o incluso cocido en una ensalada.
Soja texturizada
Si hay un tránsito indoloro para dejar de comer carne, ese debe ser la soja texturizada. Debido a su similar textura, masticarla da la sensación de estar comiendo carne. Su aspecto visual es parecido a los granos de cereales, aunque se suele vender en bolsas con granos de distintos tamaños, algo que facilita su posterior uso según los gustos. Es habitual en la dieta de vegetarianos y veganos, y también proporciona una gran cantidad de proteínas, lo que termina por hacer olvidar completamente a la carne.
Cereales o Avena
Grandes aliados para todos los que aborrecen la dieta carnívora. Son habituales en los desayunos, aunque también pueden ser los protagonistas de las comidas y las cenas. Los más conocidos son el trigo, el arroz y la avena. Tienen una gran riqueza en proteínas, las cuales se encuentran en la masa interior del grano en cuestión. Aunque su cantidad de proteínas sea algo inferior a la de la carne, se puede combinar con otros alimentos como las legumbres para obtener una gran fuente de ellas. Los cereales son la base de cualquier dieta equilibrada.
Seitán
Se trata de un preparado a base de gluten de trigo. Tradicionalmente se elabora lavando una masa de harina de trigo con agua, para separar el gluten del almidón. Hoy día este proceso se lleva a cabo industrialmente y se puede comprar el gluten en polvo directamente. Al seitán se le suele denominar "carne vegetal" puesto que su aspecto es similar una vez que se ha cocinado. Su elaboración admite variaciones según los gustos: frito, estofado y empanado entre otros. Es un buen sustituto de la carne de origen animal por su alto contenido en proteínas.
Tofu
Se trata de uno de los alimentos más conocidos y más utilizados entre los vegetarianos el cual se logra a partir de la leche de soja fermentada y cuajada. Su sabor es muy suave y suele presentarse en forma de queso y hamburguesas. Su alto contenido en proteínas facilita su inclusión como uno de los ejes principales en una dieta sin carne. Tiene muy poca grasa, por lo que además constituye un gran producto para cualquier persona. Su consumo tiene muy en cuenta, además, la conciencia con el entorno y el medio ambiente.


Tempeh
Es una variante del tofu, aunque tiene algunas diferencias en su elaboración. También es obtenido de la soja pero. por la fermentación de sus granos y no de la leche. el alimento que se consigue es el tempeh. Se puede adquirir en diferentes formas, tanto en producto sólido como en crema, aunque lo más habitual es utilizarlo cremoso para presentarlo en canapés como si se tratase de un paté. El aporte de proteínas también es muy alto y, al igual que el tofu, es muy bajo en grasas. Ideal para los que cuidan su figura.
Quinoa
Uno de los alimentos de moda que también se puede incluir en la dieta para olvidarse de la carne. Tiene una alta concentración de proteínas y es un producto libre de gluten, por lo que se convierte en una comida especialmente indicada para los celíacos. Puede cocinarse de muchas maneras e incluirse en muchas recetas, aunque lo más común es que forme parte de las ensaladas. Esta semilla procede de la dieta de los guerreros incas, que aguantaban grandes temporadas de guerra alimentándose de quinoa. Actualmente, muchos vegetarianos la incluyen en su dieta.
Atún
Otro de los reyes de las proteínas. Para los que quieren evitar la carne, no hay nada más sencillo que pasarse a un alimento del mar. Su único inconveniente es su considerable contenido en grasa, algo que se pasa por alto teniendo en cuenta que ésta es rica en omega-3. Comparado con otros pescados, el atún tiene una mayor presencia de vitaminas y minerales, lo que le hace muy atractivo para aquellos que quieren, además de olvidar la carne, hacerlo de una forma sana. Especialmente indicado para dietas que pretendan ganar músculo.


jueves, 25 de julio de 2013

METABOLISMO Y DEPORTE


Que el deporte es bueno todos lo sabemos, pero, ¿sabemos a ciencia cierta el motivo de por qué es tan bueno?. La mayoría de nosotros lo practica sin ser consciente de lo que se desencadena a nivel orgánico, y es que la práctica deportiva hace que en nuestro cuerpo se desencadenen una serie de procesos químicos mediante la segregación de determinadas hormonas y sustancias que hacen que nuestro metabolismo sea un aliado para el propio cuerpo y mejore su estado y su salud a varios niveles.
Una de las principales repercusiones del deporte es la mejora cardiaca y respiratoria, el control del azúcar en sangre, el buen funcionamiento a la hora de optimizar las grasas, correcta forma de todos los órganos que conforman nuestro organismo… Es importante que tengamos en cuenta esto, y es que a medida que estamos en forma mejores son los cambios y los resultados que obtendremos de la práctica deportiva. Por ello es necesario saber cómo se realizan estos cambios.
El ejercicio aeróbico es uno de los paradigmas del deporte, y siempre se tiene como referencia, pero no es el único que debemos hacer, sino que el anaeróbico es igual de efectivo a la hora de desencadenar cambios metabólicos en el organismo. Un ejemplo claro es lo que sucede en nuestro cuerpo solo haciendo diez minutos de carrera, y es que se activa la circulación sanguínea y se obliga al cuerpo a trabajar de forma más rápida. Un efecto que dura hasta una después de haber realizado esta actividad y que tiene consecuencias metabólicas. Esto sucede solo con este tiempo, por lo que a mayor actividad mayor efecto en nuestro organismo.
Todos estos cambios metabólicos que se experimentan con la práctica deportiva estimulan nuestro organismo y lo hacen estar mucho más fuerte y resistente a los ataques del exterior, ya que aumentan las defensas sustancialmente y se agiliza el funcionamiento de muchos órganos. Por este motivo el deporte es una buena manera de prevenir la aparición de ciertas enfermedades que se producen con el paso del tiempo y el deterioro del organismo. Este cambio metabólico también nos mantiene jóvenes por más, tiempo, algo que la mayoría de nosotros busca. Por ello es necesario que hagamos un hueco al deporte en nuestra vida para encontrarnos mejor y ganar en salud.


lunes, 22 de julio de 2013

LOS BENEFICIOS DE PLANIFICARSE LAS COMIDAS DIARIAS.


Planificar qué comeremos en casa a lo largo de la semana nos permite reducir las posibilidades de que el azar decida nuestras ingestas, y por ello, la planificación es un arma para comer sano y en casa. Hoy te contamos cómo puedes planificar un menú saludable.



LA DISTRIBUCION LO PRIMERO

Para comenzar a planificar un menú siempre debemos tener u objetivo. En este caso, nos planteamos planificar un menú equilibrado, nutritivo y sin carencias ni excesos es decir, saludable. Para lo cual lo primero que debemos tener en cuenta es en cuántas comidas o ingestas distribuiremos nuestro menú diario.
Dado que saltar comidas así como pasar muchas horas sin comer no es aconsejable si queremos cuidar las cantidades y proteger a nuestro cuerpo de la falta de energía y nutrientes, lo ideal es organizar un menú distribuido en 4 a 5 comidas diarias.
Podemos planificar desayuno, comida o almuerzo, merienda y cena o bien, incluir una pequeña ingesta entre el desayuno y la comida si la primer comida del día la realizamos mucho antes de la del mediodía.
Con una distribución ya decidida, debemos tener en cuenta lo que nuestra cultura ha marcado que se destina al desayuno, así como también al resto de las comidas, y por supuesto, no dejaremos de considerar aquellos aspectos que vuelven a nuestro menú saludable.

¿COMO LOGRAR UN MENU SALUDABLE EN CASA?

Teniendo ya establecida la distribución de nuestro menú, iniciaremos la planificación destinando tiempo y creatividad a cada comida. Comenzaremos por el desayuno y continuaremos por la comida, la merienda y la cena.

Nuestra cultura establece que las comidas se componen de algún líquido, de preparaciones que pueden ser frías o calientes, saladas o dulces. Por lo tanto, a nuestra preferencia podemos decidir teniendo en cuenta que para que las comidas sean completas nutricionalmente hablando deben contener:

- Proteínas: pueden derivar de lácteos o bien de carnes y derivados, huevos o en el caso de vegetarianos, legumbres
- Hidratos o cereales: pueden ser provistos por un pan, galletas, cereales de desayuno, harinas y derivados, pastas u otros.
- Grasas buenas: pueden derivar del aceite de oliva, de aceitunas, de frutos secos o aguacate, así como de pescado azúl.
- Líquidos: podemos obtener líquido preferentemente del agua o de otras bebidas como por ejemplo la leche, el café, té, zumos naturales.
- Vitaminas y minerales: pueden ser provistas por diferentes alimentos, aunque una buena forma de sumar micronutrientes es incorporar frutas y/o verduras a las comidas de nuestro menú
Así, un desayuno puede ser un tazón de yogur con avena, plátano y nueces acompañado de un zumo de naranja o también puede ser un vaso de leche con tostadas con aceite de oliva y tomate.
De cada grupo de los nutrientes antes dichos debemos escoger un alimento y podemos combinarlos con otros para elaborar una comida diferente cada día.
Para las pequeñas ingestas como la media mañana podemos escoger simplemente una fruta, un vaso de leche, un yogur o bien un puñado de frutos secos o una tostada con queso. 
Para las comidas es importante tener en cuenta que en ellas se deben concentrar la mayor parte de las calorías diarias, por eso, todos los nutrientes deben estar presentes como lo expresamos antes si queremos un almuerzo completo. Así, vamos variando las fuentes de hidratos así como las fuentes de proteínas y grasas para diversificar las preparaciones de nuestro menú.


Por ejemplo: el lunes comemos arroz con almejas, el martes es día de pasta con brócoli y pollo, mientras que el miércoles comemos tarta rústica de ricotta y calabacín.
Debemos usar la creatividad, recurrir a nuestras recetas preferidas y controlar que incluyamos todos los nutrientes en cada comida, mientras damos variedad al menú con buenos nutrientes.





LO QUE NO DEBEMOS OLVIDAR PARA UNA BUENA PLANIFICACION

Para que la planificación de un menú saludable de excelentes resultados, no debemos olvidar:

- Realizar la compra en función del menú semanal, de manera de que no falten ingredientes al momento de cocinar.
- Emplear ingredientes de temporada para que así el menú sea de mejor calidad nutricional y sensorial, así como también con menor precio.
- Variar los métodos de cocción, limitando a una frecuencia de una o dos veces por semana las frituras y teniendo en cuenta que una fritura bien hecha siempre es más saludable
- Utilizar las cantidades apropiadas de cada ingredientes para cocinar la cantidad justa o para cocinar y congelar si queremos facilitar las tareas.
- Realizar el menú para una semana entera o dos semanas e ir alternando los mismos. Podemos cambiar la comida o la cena de un día por la comida y/o cena de otro sin inconvenientes.
- Supervisar cada día qué comeremos al día siguiente según la planificación, para corroborar que no falten ingredientes o para adelantar trabajo si es posible.

Con estos trucos tú mismo puedes planificar un menú saludable y así, mejorar la calidad de tu dieta así como el costo de la misma.
Planificar te ayudará a comer más en casa, a controlar mejor que no falten nutrientes y sobre todo, a ordenarte para que no falte oportunidad de cocinar un plato sano.