martes, 12 de febrero de 2013

EL PELIGRO DE LAS DIETAS MILAGROSAS “ YO-YO"


Todos algunas vez hemos oído hablar en alguna ocasión de la dietas milagrosas o yo-yo como la de la alcachofa, la dieta de la sandía e incluso, la de la uva,etc,etc.. Todas ellas son milagrosas para perder peso, pero realmente, ¿en qué consisten?, ¿cuál es el "truco" de las mismas?
Las denominadas “dietas milagro” son aquellas que prometen una pérdida de peso rápida y con poco esfuerzo.Pero que no responden a ningún fundamento nutricional y/o científico. Debido a creencias populares, este tipo de dietas aconsejan la ingesta de algunos alimentos de manera equivocada. Estas dietas contienen una escasa ingesta de energía, lo que puede producir alteraciones en el metabolismo,por no decir que si se practica algún tipo de deporte,no se puede realizar bajo esas dietas.
Además, esto puede acarrear una deficiencia de vitaminas y minerales, debido a una alimentación desequilibrada. Producen efectos psicológicos negativos y trastornos en el comportamiento alimentario. Según la AEDN (Asociación Española de Dietistas Nutricionistas), el 95% de las personas que pierden peso con una “dieta milagro” vuelve a recuperarlo. Se trata del denominado “efecto yo-yó” o “rebote”, por el que, al abandonar la dieta, se recuperan más kilos de los que se han perdido.


BÁSICAMENTE SE PIERDE AGUA.


Pero la pérdida de peso que se sucede al seguir estas dietas, además de lo duras que son psicológicamente, realmente no es de grasa, sino de líquido. En resumen, lo más probable es que tras seguirlas durante una semana o a lo sumo dos (¿alguien aguantará más tiempo una dieta así?), volváis a recuperar el peso perdido, a la que bebáis y comáis con normalidad.


Eso sin contar lo perjudicial que puede resultar para nuestro organismo el comer durante días solamente un tipo de fruta,legumbre,etc.. ya que nuestro cuerpo, para funcionar con normalidad y con cierta eficacia, necesita carbohidratos, minerales, proteínas, grasas, vitaminas, etc.
Lo cierto es que para perder peso eficazmente, poco a poco y cuyos efectos sean duraderos, lo más recomendable es comer hasta cinco veces al día, (e incluso seis, si queréis ingerir algún tentempié antes de iros a la cama), eliminar una serie de alimentos prohibidos (normalmente, los que contienen azúcares y grasas "saturadas"),hacer ejercicio de un modo regular y no esperar perder peso de un modo rápido y milagroso.Lo más importante de una dieta,es que nos conduzca hacia unos hábitos alimenticios sanos de por vida. Si esto no se modifica, ninguna dieta nos hará adelgazar y seremos víctimas del efecto yo-yo y de una mala salud general. Si a unos buenos hábitos alimenticios sumamos algo de ejercicio, el éxito para nuestra figura y nuestra salud estará asegurado.























lunes, 11 de febrero de 2013

LA SOJA Y SUS BENEFICIOS EN NUESTRA DIETA DIARIA.


La soja y sus productos que de ella se derivan son muy nutritivos ya que la soja posee todos los aminoácidos esenciales que nuestro cuerpo necesita.
No contiene colesterol y es rica en fibra, también nos aporta vitaminas, minerales y compuestos fitoquímicos muy beneficiosos para un correcto funcionamiento de nuestro organismo.
La soja también es un alimento muy completo y nutritivo y, junto con el altramuz, constituye la legumbre seca de mayor valor energético.
Su elevado contenido en proteínas, superior a la de la carne, hace de la soja una fuente proteica vegetal de gran interés dietético y nutricional. Es también importante su contenido en fibra.
En cuanto a la composición de sus grasa encontramos sobre todo los ácidos grasos poliinsaturados y en una proporción muy pequeña los ácidos grasos saturados y monoinsaturados.
Además, es después del huevo y el sésamo, uno de los alimentos más ricos en lecitina, lo que facilita su aprovechamiento culinario. En comparación con el resto de legumbres, la soja aporta mayor cantidad de calcio, hierro, yodo, magnesio, potasio y fósforo, además de ácido fólico y otras vitaminas como B1, B2, B3 y B6.
Esta presente últimamente en nuestra dieta, aunque no podemos dejar de destacar sus valiosas propiedades nutritivas y beneficiosas para el organismo. Por eso, hoy hablamos de la soja como un alimento cardiosaludable y a continuación te contamos por qué.
  • La soja contiene fitoesteroles que junto a la fibra reducen los lípidos plásmáticos, disminuyendo colesterol LDL o malo así como triglicéridos en sangre.
  • Sus isoflavonas tienen efecto antioxidante y pueden reducir el efecto negativo de los radicales libres del oxígeno sobre las células del cuerpo así como disminuir las probabilidades de que se forme una placa de ateroma que obstruye las arterias.
  • Contiene grasas insaturadas en su composición que sabemos, tienen un buen efecto sobre el colesterol HDL o bueno que “limpia” las arterias de colesterol.
  • Es buena fuente de potasio, magnesio y calcio, minerales que se han asociado a menor presión arterial en el organismo y por lo tanto, menor riesgo cardiovascular.
  • Es fuente de vitamina E que tiene función antioxidante en nuestro organismo.

Por todas estas razones la soja dada sus propiedades nutricionales y no nutritivas, es considerado un alimento cardiosaludable. Por supuesto, no debemos abusar de esta legumbre porque como siempre decimos, nada en exceso es bueno sino que todo en el marco de una dieta equilibrada y un estilo de vida sano dará mejores y mayores resultados.

La soja, además de nutritiva, es un alimento muy versátil y con ella se pueden preparar yogures, salchichas, hamburguesas, patés, galletas y muchos otros preparados.



sábado, 9 de febrero de 2013

EL LIMITE SOY YO,MOTIVACION EN EL DEPORTE.


Los psicólogos distinguen entre motivación intrínseca y extrínseca, conceptos de gran importancia en su aplicación en el deporte.
La motivación extrínseca es esa de los premios y los halagos, esa que nos despierta el cosquilleo de satisfacción cuando la vecina pregunta en el ascensor ¿y cuántos kilómetros corriste en el maratón del domingo? Cuarenta y dos. ¿¿¿Cuarenta y doooooosssssssss??? (Hay que aclarar que para alguna gente un maratón es simplemente una carrera en la que la gente se pone unas zapatillas y un dorsal y corre)La motivación extrínseca se acrecienta mediante la recompensa. Ganar un premio, a un rival o la consideración del vecino,la novia o amigos.
La motivación intrínseca en cambio es ese veneno que te intoxica silenciosamente y te hace repetir un gesto hasta el aburrimiento, simplemente porque te jode que no te salga bien. Es la fuerza interior que te empuja a tratar de mejorar sin importarte el juicio de los demás. Obviamente, siempre se da en cualquier deportista una mezcla de ambas, pero en distintas proporciones (a veces dependiendo del asunto).
Los expertos dicen que, a la hora de crear adherencia a la práctica deportiva, la buena es la motivación intrínseca.Ya que una motivación extrinseca dependiente de los resultados es más vulnerable y además promueve prácticas de deporte menos limpio. Sin embargo, en el deporte competitivo de alto rendimiento interesa muchas veces fomentar la motivación extrínseca como un combustible altamente inflamable que dé ese plus a la máquina para que rinda al 110%, ¡más madera! ¡más madera! Los daños colaterales de esa combustión forzada son otra historia, una historia que se cuela a veces entre los titulares de los periódicos con ejemplos innumerables de juguetes trágicamente rotos, otras veces la cosa no llega tan lejos y alimenta simplemente el saco de las frustraciones, de los sueños evaporados y las historias que pudieron ser pero no fueron. En el camino alguien dejó de hacer deporte por la tontería de creer que valía más de lo que realmente valía, como si el valor de nuestras experiencias íntimas tuviera que estar sujeta a la tasación externa.
Muchas veces lo que están en contacto con niños en fase de la formación deportiva, deberíamos empeñarse en fomentar una motivación dirigida a la tarea más que a los resultados. Hacer ver al niño la satisfacción de esquiar,nadar,correr,etc.. Con un estilo correcto y eficiente, más que lo rápido que ha hecho el circuito o acabado la prueba.Enseñarle a disfrutar de las sensaciones de ese día en que ha corrido tan bien, tanto como del hecho de que haya subido al pódium. Si logramos despertar esa motivación interna estaremos en el camino, probablemente, para que dentro de muchos años, esos niños se pregunten, como lo hago yo hoy, qué es lo que les mueve a seguir haciendo deporte hasta ese día.
Cuando un deportista de elite ya sea la disciplina que sea,por ejemplo un ciclista cuando dice :“el ciclismo no es mi pasión, es mi trabajo”. Sin duda, para un ciclista profesional el ciclismo es un trabajo… pero, normalmente, además de una pasión. Si no es así, la motivación que le empuja es extrínseca, seguro, quizá alimentada por el sentido del deber hacia unos compromisos adquiridos, o por la convicción de la falta de alternativas mejores, quién sabe. Sin embargo, hay poca alegría en esa forma de ver las cosas. Yo suelo clasificar a la gente en “sufridores” y “disfrutadores”, tengo a casi todos mis amigos y conocidos perfectamente catalogados.
Por cierto, hablando de alegría y optimismo y su relación con la motivación, ¿sabíais que los optimistas rinden mejor? En 1990 Martin Seligman, el padre de la “Psicología positiva”, hizo un estudio con un grupo de nadadores. Los clasificó primero según su perfil optimista o pesimista mediante cuestionarios apropiados, luego les hizo una prueba de natación sobre una distancia determinada y les tomó el tiempo. Seligman engañó a los sujetos de la prueba informándoles de que habían realizado tiempos peores de lo que realmente habían hecho. Tras un tiempo de descanso, les hizo repetir la prueba de natación. Lo imagináis, ¿verdad?, los optimistas igualaron o mejoraron las marcas reales de la primera prueba, los pesimistas las empeoraron sistemáticamente.
La forma en que gestionamos nuestras experiencias es también muy importante a la hora de buscar la motivación.