martes, 5 de febrero de 2013

Trucos para reducir y evitar la retención de líquidos


Son varias las causas por las que una persona tiende a retener líquidos. Lo más frecuente es que se
dé únicamente en las piernas, y suele deberse a una simple cuestión de gravedad. Allí la circulación
necesita más fuerza para funcionar bien y cuando se da un mínimo desajuste, como pasar muchas
horas sentada o de pie, puede provocar la retención.
Cuando se localiza también en la parte superior del cuerpo puede ser debido a:
Una cuestión genética o un mal funcionamiento del riñón, lo que ocasiona una falta de proteínas en el
organismo. El sistema renal se altera y no permite eliminar todo el líquido y la sal acumuladas. Esto
ocurre con mayor frecuencia entre las personas que siguen tratamientos con cortisona.
Un desajuste hormonal, durante el ciclo menstrual, por ejemplo, es habitual que se retengan líquidos.
Por trastornos del hígado, se hinchan el vientre y los párpados inferiores, al igual que las piernas.
Un trastorno cardíaco, el edema (o hinchazón) se localiza en ambas piernas y, con frecuencia, también
en la cara y en los pies.

Hay dos cosas que casi siempre resultan beneficiosas: hacer ejercicio, sobre todo de piernas, y beber agua.
Aunque resulta extraño, una de las causas de retener líquidos es no beber suficiente. Si el cuerpo detecta
que no se ingiere suficiente líquido, puede reaccionar almacenando agua de reserva.
En algunos casos y según la causa de esa retención de líquidos, beber agua puede ser muy beneficioso.
Pero el agua también te ayudará si te sumerges en ella, ya que el aumento de presión hace que los fluidos
tiendan a salir. Así, tomar un baño y mover las piernas o, aun mejor, practicar un poco de natación puede
irte muy bien.
El ejercicio también es clave, ya que activa la circulación en las piernas y ayuda a que tu cuerpo arrastre el
exceso de líquido y sea eliminado por la orina. Caminar o correr muy ligeramente es uno de los mejores
ejercicios: una media hora al día de marcha tranquila puede ser ideal en estos casos.

La dieta

Procura que tus menús sean equilibrados, ricos en proteínas, vitaminas y minerales.
Come abundantes frutas y verduras. E1 efecto descongestionante de los flavonoides (presentes en algunas
frutas y hortalizas como la uva), te será de gran ayuda.
No suprimas por completo la sal, en especial si estas tomando diuréticos, ya que podría haber una falta de
potasio. Disminuye, eso si, la cantidad que añades a los alimentos.

Es importante que además de tener en cuenta estos trucos para reducir y evitar la retención de líquidos, prestes atención a su evolución, ya que si la retención persiste y ya consultaste a tu médico, deberías regresar para averiguar su causa y que se esconde detrás de ésto.

Recuerda que retener líquidos no es cosa menor, por eso, el estilo de vida debe colaborar en su prevención y reducción de la incidencia.

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lunes, 4 de febrero de 2013

El sueño en la planificacion deportiva


Aunque puede sonar contradictorio, dormir las ocho horas de rigor no es sinónimo de un buen descanso. En un elevado porcentaje de noches no logramos el ansiado sueño profundo que necesitamos para levantarnos con las pilas totalmente cargadas.
En este sentido, en lo que al sueño respecta cuenta tanto la cantidad como la calidad, a pesar de que nuestra estancia en la cama no lleve implícito un sueño reparador. Y es que una óptima calidad del sueño nos ayuda a prevenir los síntomas depresivos, ciertas enfermedades como la diabetes, e incluso a reducir el riesgo de sufrir problemas cardiovasculares Pero, como dice la expresión,dormir pierna suelta también resulta importante porque nos impulsa a arrancar el día con una mayor energía.

Algunas pautas para que al levantarnos nos encontremos más activados pueden resumirse en:

Combatir la apnea del sueño.Y este punto pasa por mejorar nuestra respiración. Si padeces la apnea del sueño, debes saber que ésta viene provocada por un tejido de la garganta que obstruye el paso del aire, generando pausas en la respiración o respiraciones superficiales. Esto hace que el oxígeno no llegue al cerebro, se incremente la frecuencia cardiaca y se reduzcan las reservas energéticas. En otras palabras, pasamos de un sueño profundo a un sueño liviano, lo que hace que arrastremos el cansancio a lo largo del día.Una buena fórmula para evitar la apnea del sueño consiste en cambiar nuestra postura al dormir, por ejemplo ponernos de costado. O también reposar la cabeza sobre un par de almohadas, ya que esa inclinación permitirá que el aire fluya y pase por los pulmones.

No ingerir bebidas alcohólicas. Siempre se ha dicho que tomarse un vaso de vino en la cena puede venir muy bien para conciliar el sueño de forma más rápida. Sin embargo, con el paso de las horas, las bebidas alcohólicas se convierten en estimulantes, por lo que es muy posible que nos despertemos en plena noche, y nos cueste volver a coger el sueño. Lo más recomendable se centra en imponernos una rutina que estimule el sueño. Es por ello que una ducha tibia, un vaso de leche templado, o una infusión de camomila o manzanilla son buenas opciones para lograr una buena calidad de sueño.

Evitar las cenas copiosas. La premisa debe ser cenas saciantes, pero no indigestas. Partimos de la base de que se puede comer de todo, pero siempre poniendo freno a las grasas y a las proteínas. También hay que descartar las especias y los alimentos flatulentos, como por ejemplo las legumbres o los pimientos. Nuestro menú para la cena debe ser más bien ligero con platos ligeros, tales como el pescado. También las ensaladas son una opción recomendable. Por otro lado, si eres de los que te despiertas varias veces para orinar, lo aconsejable es que bebas poca agua durante la cena, y evites comer productos diuréticos.
Ser riguroso con los horarios de entrenamiento. Si tienes la rutina de entrenar a última hora del día, debes tener en cuenta que el organismo necesita un plazo mínimo de tres horas para que reduzca la alta temperatura interna y recupere la frecuencia cardiaca normal. Está claro que no debes dejar de entrenarte, porque el ejercicio nos ayuda a mejorar la calidad del sueño, pero siempre planificación las sesiones en un horario adecuado. Lo aconsejable es hacer ejercicio cuatro o cinco horas antes de acostarse.
Estas recomendaciones nos ayudarán a dormir del tirón, proporcionando un mejor descanso, y a amanecer con más energía. Así que a lo dicho, felices y dulces sueños.






domingo, 3 de febrero de 2013

Como eliminar o quitar las agujetas.

Quién no ha oído hablar de las famosas agujetas? ¿A quién no le han dolido alguna vez las rodillas, el hombro o alguna otra parte del cuerpo tras haberse iniciado a hacer ejercicio tras un largo periodo de inactividad?
Es lo que yo llamo los “daños colaterales” del ejercicio o del deporte. Yo me voy a centrar en derrumbar el mito de las “agujetas”. Vamos a intentar explicar porque se producen y como podemos evitarlas.
La mayor parte de la población que ha realizado ejercicio a nivel amateur o incluso en alto rendimiento ha sufrido lo que comúnmente denominamos “agujetas”. Pero, ¿Qué son en realidad?, ¿ácido láctico cristalizado como dicen algunos?. No nos dejemos engañar.
Las “agujetas”, también llamadas DOMS (Delayed Onset Muscular Soreness) o DMT (Dolor muscular tardío) son dolores musculares que aparecen pocas horas después de haber concluido el ejercicio y alcanzan su pico de dolor entre las 24 y 48 horas después. Estos dolores aparecen debido al sobre esfuerzo que supone la actividad preferentemente de tipo excéntrico (cuando el músculo se alarga) en sujetos que no están acostumbrados a ella. Normalmente los dolores se localizan en aquellas zonas donde el músculo más se ha podido estirar y más tensión ha soportado durante la contracción, provocándose destrucción muscular a nivel micro estructural (tejido conjuntivo del músculo).
¿Cómo podemos evitarlo o remediarlo?


Existen varias alternativas para que estos dolores no aparezcan o sean reducidos. Olvidaros del agua con azúcar.
Si no hemos empezado a entrenar, lo mejor es respetar el principio de progresión de la carga, que dependerá del nivel de fuerza inicial de cada sujeto, a partir de ahí iremos aumentando la carga de los ejercicios por lo general de semana en semana. Junto a este principio, va ser fundamental que estiremos los músculos trabajados tanto al principio como al final de la actividad, pero ¡ojo!, tampoco en exceso, que puede ser peor.
Si el daño esta ya hecho, que es lo normal, nos centraremos en estos tres consejos:
1. Aplicación de frío junto con masajes en la zona afectada
2. Ingesta de analgésicos (aspirina) y de vitamina C (ataca a los oxidantes)
3. Realización de ejercicio moderado (gracias a las endorfinas nos proporciona placer y lleva nuestra atención hacia otras musculaturas menos afectadas).

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